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GEF 2011 La revolución educativa: Invertir en talento para una salida real de la crisis

El Palacio Municipal de Congresos de Madrid ha acogido la jornada del Global Education Forum 2011. Un espacio donde se ha presentado el debate de ideas para transformar la educación como  clave maestra para salir de la actual crisis socio-económica.

Así lo ha manifestado en su intervención inaugural Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK, que ha alertado sobre la necesidad de construir un nuevo modelo educativo, aunque sólo sea, -ha dicho- porque ya no tenemos recursos económicos para mantener el anterior.

Pero para transformar un modelo educativo que consideramos agotado y sin soluciones es necesario contar con todos los agentes sociales y en primer lugar con los alumnos, que son el centro de esta revolución. Una revolución que llama al cambio, lleno de oportunidades y desafíos.

Para ello – ha añadido- debemos aprender a llegar de forma eficaz a los estudiantes del siglo XXI que necesitan aprender otro tipo de habilidades que no son las del pasado.  Necesitamos saber cómo se comunican, dónde aprenden y cómo colaboran y comparten.

En un país, ha concluido, donde no abundan los recursos naturales, no podemos permitirnos desperdiciar el mayor recurso del que disponemos: el talento

De ahí la llamada a todos los agentes que intervienen en la educación para luchar por un sistema centrado en el alumno, personal, estable, independiente y eficaz.

En resumen, construir una sociedad que cuide su talento, que ponga el eje de sus decisiones no en la política o la economía, sino en la educación.

Por último, y parafraseando a Gandhi, ha recordado una de los lemas del estadista que más le gustaban al fundador de Apple, Steve Jobs: “Vive como si fuera el último día, aprende como si fueras a vivir para siempre”.

 

LA VOZ DE LOS PROTAGONISTAS

Un grupo de alumnos del SEK ha subido al escenario para relatar su experiencia en torno al debate de cómo mejorar la educación.

Convencidos de la necesidad de un cambio que mejore sus expectativas de futuro, se han lanzado a las redes sociales, donde ya tienen más de 4000 seguidores volcando constantemente ideas y proyectos para emprender el cambio.

Tenemos algo que aportar –afirman- y gracias a las redes sociales podemos llegar a todos. El proyecto es una plataforma on-line donde aglutinar propuestas, colgar “life tips” y comprobar que lo mejor del proyecto es que está abierto a todos: jóvenes, mayores, estudiantes, docentes…Asumiendo que si bien a los 16 años “no sabemos dónde vamos, tampoco  queremos quedarnos quietos”.

 

LOS NATIVOS DIGITALES

Una nación vale lo que vale su sistema educativo. Así de radical se ha manifestado el profesor Milton Chen, quien ha destacado el modelo finlandés,  donde el acceso a internet es parte de la educación desde los primeros niveles, como uno de los más avanzados y con mejores resultados del mundo.

Para colaborar en la revolución educativa debemos cambiar nuestro modo de pensar y asumir que debemos aplicar las nuevas ideas al aprendizaje. Esa es la única manera de cerrar la brecha entre los “nativos digitales” que han nacido en la era de la tecnología, y los que Milton llama inmigrantes digitales, nacidos en la era analógica y con todo por aprender

Las escuelas del siglo XXI deben basarse en las nuevas tecnologías y en la innovación. Tenemos que cambiar el modo en que pensamos y asumir que todas las formas de expresión de la humanidad las podemos llevar con nosotros en el Smartphone. Somos como una web ambulante y podemos estar conectados siempre, aprendiendo 24 horas al día, 7 días a la semana.

En ese sentido Milton ha presentado diversos proyectos de aprendizaje a través de la ópera, como vehículo para conocer una segunda lengua, por ejemplo.

Hasta ahora se parcelaban las áreas, – ha dicho- pero ahora se integran distintas áreas, lo que hace más interesante el aprendizaje de los alumnos. En España pueden tener profesores internacionales. Ofrecer a los niños desde pequeños experiencias educativas de otros países. Niños que usan Youtube, desarrollan un aprendizaje socio-emocional :  aprenden  a comunicarse con gentes de otros países, otros idiomas, otros niveles de ingresos… Todo se puede enseñar para que aprendan a comunicarse y a compartir con otras personas.

La tecnología – ha concluido- es uno de los vértices fundamentales del aprendizaje y hay que ofrecerlo a los alumnos, de forma masiva. Tienen que aprender a trabajar con los ordenadores.

Conocer el arte a nivel mundial, la técnica para hacer cine como Martin Scorsese, o las variables a tener en cuenta a la hora de realizar un plan de urbanismo: todo está al alcance del que dispone de un ordenador y sabe buscar la información.

 

DESCUBRIR A LOS INNOVADORES CREATIVOS

El profesor Tony Wagner ha valorado el pensamiento crítico como el arma más importante para enfrentarse a los nuevos tiempos. Nuevos retos que abren nuevas posibilidades a la educación conscientes de que los estudiantes de hoy necesitan nuevas habilidades. La mayoría de ellas, ha asegurado, no se enseñan actualmente en las escuelas.

Para Wagner, el pensamiento crítico puede resumirse en saber  hacer las preguntas adecuadas, y ser capaz de trabajar en equipo por encima de diferencias religiosas o culturales.

La esencia de todo es la imaginación, – ha afirmado- la curiosidad, de la que nace la innovación.

Además, Wagner ha apostado por cambiar el sistema de evaluación para cambiar el sistema de aprendizaje y ha sido crítico con los exámenes de PISA, proponiendo exámenes alternativos frente al sistema de evaluación estatal.

 

EL VIRUS POSITIVO DE LA INNOVACIÓN

La aplicación de las tecnologías a la enseñanza del siglo XXI obliga a reconfigurar el sistema de educación, pero sobre todo obliga a reconfigurarse a uno mismo. Es la teoría  que ha defendido Sir  William Atkinson que ha manifestado que hacer recortes en educación es un error lamentable en tiempos de crisis, porque sólo formando el talento estaremos preparados para aprovechar las oportunidades que vendrán.

Atkinson,  ha valorado positivamente la colaboración entre profesores y entre distintos centros para conseguir una educación global y un desarrollo profesional continuo donde se compartan los criterios para el éxito.

Todo sin olvidar las actividades extracurriculares porque el aprendizaje va mucho más allá de lo que se estudia en clase.

Por último ha señalado que no necesitamos grandes organizaciones ni contar con las administraciones públicas para colaborar entre los docentes. Así, toda la tecnología que cada seis meses se va quedando obsoleta en el primer mundo, se puede reenviar para que los niños del tercer mundo tengan acceso al conocimiento global.

Atkinson ha concluido diciendo que no vale conformarse, ni resignarse: Hay que formarse lo más posible e invertir en la educación para conseguir que la gente desarrolle todo su potencial y pueda crecer. De otra forma aumenta el paro y la criminalidad. Hay que tener determinación y dar señales a los chicos cuando lo están haciendo bien. Eso les ayuda a creer en sí mismos y propicia que, en un momento dado, despeguen. Es el virus positivo de la innovación.

 

 LISA NIELSEN. CONSTRUIR LA ESCUELA EN UN iPHONE

Por último la “blooger” educativa y profesora, Lisa Nielsen, ha cerrado las intervenciones de la mañana con una apuesta decidida por el uso de las nuevas tecnologías dentro de las aulas.

Según su propia experiencia son muchos los alumnos acaban la escuela sin saber realmente qué quieren hacer por eso es tan importante conectar la escuela con la vida real.

El siglo XXI no requiere un aprendizaje como el que hemos tenido hasta ahora. No necesitamos los exámenes, no deberíamos centrarnos en ellos porque no preparan a los estudiantes para el futuro laboral.

El PLAN DE ÉXITO PERSONAL comienza por descubrir los intereses propios de cada alumno. A través de las tecnologías pueden tener en clase a cualquier especialista que les explique lo que necesitan para hacer cada carrera: Qué objetivos tienen que conseguir y qué proyectos tienen que realizar.

Nielsen  ha defendido el uso del teléfono móvil  en clase porque los móviles actuales, con conexión a internet, permiten acceder rápidamente a todo tipo de información y contenidos, facilitando la tarea de los alumnos y sobretodo, conectándoles al mundo real. Prohibir el uso del teléfono en la escuela – ha concluido- no es útil porque si la escuela no se parece al mundo actual no estamos preparando a los estudiantes para el futuro.

En el siglo XXI nos enfrentamos, pues, al reto de  construir la escuela en una plataforma de iPhone lo que cambiará radicalmente la idea de la educación: Una escuela sin libros, sin lápices ni cuadernos. Con las aplicaciones a través de ipad, donde el alumno aprende a utilizar el e-mail para comunicarse con padres y profesores y puede acceder a todo tipo de contenidos con un “toque” de pantalla.

 

IR AL COLE A HACER “LO QUE SE QUIERA”

No es fácil definir la motivación: cuando recompensas un comportamiento tienes más de ese comportamiento  y cuando castigas tienes menos, pero no siempre.

Experimentos estudiados por el experto  Daniel Pink han demostrado que, en ocasiones y sobre todo si entra en juego la capacidad mental, más que la física, a mayor recompensa no se obtiene un mejor resultado.

Para los trabajos mecánicos y repetitivos,  el  “si haces esto obtendrás aquello”, sirve, pero para los trabajos creativos, donde es necesario que intervengan procesos mentales complicados, no suele servir.

Estudiar la motivación de alumnos y profesores es clave para avanzar en el aprendizaje, pero dado que la enseñanza no es una tarea mecánica, sino compleja y creativa, incentivar la motivación del profesor, por ejemplo con una recompensa económica por mejorar el rendimiento de sus alumnos, no  suele dar resultado.

Por tanto, si quieres motivar a un profesor, necesitas apelar a un trato justo para conseguir que funcione mejor. Por regla general los profesores no reciben un salario adecuado, y deberían tenerlo para que pudieran pensar exclusivamente en su trabajo. A partir de ahí los docentes necesitan autonomía, dominio de lo que se hace y propósito.

La autonomía es fundamental para conseguir un alto grado de implicación en cualquier proyecto creativo. Prueba de ello es que la mayoría de las innovaciones con que cuenta Google han nacido en el 20 por ciento de tiempo libre que la compañía deja a sus empleados.

En los colegios podría dedicarse un día, no a la tarea programada sino a trabajar en lo que los alumnos quieran y mostrar los resultados en clase. Nos sorprendería lo interesante de los resultados y el deseo de los alumnos de seguir en clase, aun fuera del horario escolar.

Por eso, -ha concluido Pink- una mayor autonomía será siempre garantía de un trabajo creativo.

 

EDUCAR PARA LA INNOVACIÓN

Para que una economía pueda seguir creciendo y creando riqueza necesita innovar. Es la teoría del economistaXavier Sala i Martín que ha diferenciado  entre innovación e investigación, apuntando que, la innovación es, muchas veces, fruto de la casualidad, pero en más del 70 por ciento de los casos,  las ideas que crean riqueza vienen de los trabajadores. Mc Donalds,  Ikea o Zara, son hoy gigantes que han llegado donde están gracias a trabajadores que han visto como podían mejorar las cosas.

Por tanto, para crear una economía competitiva es necesario el flujo de ideas. Tener ideas e implementarlas es la única salida para crecer.

Nuestro sistema educativo, en aspectos muy importantes de la vida, ha evolucionado: hoy los niños saben más que sus mayores y se requieren sus capacidades cuando llega a casa un nuevo aparato tecnológico: mientras que los mayores buscamos las instrucciones, los niños van probando y consiguen hacerlo funcionar.

Por tanto, debemos desterrar conceptos obsoletos como que el profesor tiene la verdad, para adiestrar a los alumnos en el  pensamiento crítico, y que sean capaces de cumplir el ciclo en el que se desarrollan las ideas y que tiene dos pasos: primero reconocer que existe un problema, segundo buscar la solución.

Hay que cambiar radicalmente la relación profesor-alumno y enseñar a solucionar problemas reales, como aprender del fracaso, o aprender a hablar en público.

El profesor ha concluido con una reflexión sobre la necesidad de cuestionar la organización de las escuelas, las universidades y los contenidos formativos para adecuarlos a los retos del futuro.

 

CAMBIAR EL “CHIP” PARA ARREGLAR EL MUNDO

El catedrático Stephen Heppell ha cerrado las intervenciones en el foro con una apuesta decidida por los valores de la juventud.

La crisis económica mundial, que nadie había previsto, nos ha colocado en una situación muy difícil, tanto por el desempleo como a nivel político.

Tenemos menos dinero y los políticos apuestan por volver a las viejas fórmulas, como aumentar la productividad, pero no obtendremos buenos resultados hasta que no hagamos las cosas de una manera diferente.

En el siglo XXI, donde por encima de todo lo que hay es tecnología, se han reducido los límites y eso hace que surjan cosas inesperadas. Los jóvenes pueden tratar mucho mejor con lo inesperado si les damos la oportunidad, pero les tenemos rodeados de prohibiciones  y eso castra su capacidad emprendedora.

Los profesores tienen hoy la posibilidad de compartir sus experiencias con otras miles de escuelas y comparar, con más de 3500 programas diferentes, lo que se hace en otros puntos del planeta, donde están convencidos de que podemos hacerlo mejor.

Podemos arreglar el mundo, por medio del aprendizaje y llegar a cotas que nuestros padres no pudieron ni soñar.

 

CONCLUSIONES

Para aglutinar las propuestas de la sociedad dirigidas a la transformación del sistema educativo, la jornada ha finalizado con una mesa redonda moderada por el científico Eduard Punset quien ha destacado la importancia de la imparable revolución tecnológica.

Entre los participantes, destacar las aportaciones de los profesores Javier Roglà y Eduardo Serra, quienes han valorado la recuperación de la confianza en nosotros mismos para poder volver a ser  provocativos y aportar nuevas soluciones.

No se trata –dicen los expertos- de encontrar la genialidad, sino de introducir la tecnología en la educación de una manera óptima para que pase a ser considerada una herramienta más en la vida de las personas.

Mente, cerebro y educación deben unificarse con las nuevas tecnologías para dar respuesta a los nuevos retos que plantea el necesario cambio del modelo educativo. Necesitamos una ciencia nueva –ha apuntado José Antonio Marina-  que nos permita saber qué tipo de inteligencia queremos desarrollar y qué modelo de sociedad queremos  construir.

Gracias a las redes sociales podemos abordar proyectos, a corto plazo, que antes eran irrealizables. La capacidad de crear redes sociales no sólo nos distingue de los animales, sino que sirve como cuna en la que se van a reproducir las nuevas generaciones.